Como abogados para accidentes de tráfico en Oviedo, podemos decirte que los accidentes de tráfico en cadena son siniestros complejos que suelen producirse cuando varios vehículos colisionan de forma sucesiva en un corto intervalo de tiempo. Este tipo de accidentes es frecuente en vías con alta densidad de circulación, en condiciones meteorológicas adversas o cuando se producen frenazos bruscos. Determinar quién es responsable resulta especialmente relevante, ya que de ello dependen las indemnizaciones por daños materiales y personales.
Con carácter general, la responsabilidad en un accidente en cadena no es automática ni se atribuye de forma idéntica a todos los conductores implicados. El análisis debe realizarse caso por caso, atendiendo a las circunstancias concretas del siniestro. Uno de los criterios más habituales es el de la distancia de seguridad. La normativa de tráfico obliga a mantener una separación suficiente con el vehículo que circula delante para poder detenerse sin colisionar en caso de frenada repentina. Por ello, cuando un conductor impacta por alcance contra el vehículo precedente, suele presumirse que no respetaba dicha distancia y, en consecuencia, se le atribuye la responsabilidad.
No obstante, esta presunción admite prueba en contrario, como bien sabemos en García & Álvarez Abogados. Puede ocurrir que el primer vehículo frene de manera injustificada o que un tercero provoque el accidente inicial, empujando a los demás vehículos. En estos supuestos, el conductor que origina la primera colisión puede ser considerado responsable de los daños posteriores si se demuestra una relación directa entre su conducta y el resultado final. También es posible que la responsabilidad se reparta entre varios conductores cuando concurren distintas infracciones, como exceso de velocidad, distracciones o incumplimiento de señales.
Las aseguradoras y, en última instancia, los abogados para accidentes de tráfico en Oviedo y tribunales valoran elementos como los atestados policiales, los testimonios, los informes periciales y los daños observados en los vehículos. Estos datos permiten reconstruir la secuencia de los hechos y determinar el grado de participación de cada implicado. En algunos casos, la existencia de cámaras de tráfico o sistemas de grabación a bordo facilita esta tarea.































































































































